LEYENDA DE ESTRELLAS

El amuleto de estrella de mar, es típico entre los habitantes griegos de Creta. Grecia es su origen, aunque hay otras culturas que también hablan de ella y forma parte de multitud de leyendas y cuentos.

Aquí tienes una de ellas: «Un joven pescador de Creta moría de amor por una chica de su aldea al que también le gustaba el rico del lugar. La joven dudaba entre el amor del chico y las ventajas de tener un marido rico.

El chico estaba muy enamorado, y aunque no era rico, la amaba de verdad, pero aún así a ella no se decidía. El joven pescador empezó a desesperarse e imploró al dios Poseidón, el dios del mar que acudió en su ayuda y decidió ayudarle. Poseidón apagó todas las estrellas del cielo e hizo que éstas cayeran al mar en forma estrellitas.

El dios del mar, entregó estas estrellitas al pescador como ofrenda para la chica. Concertó una cita para declararle su amor.

La joven quedó prendada al ver al pescador vestido de blanco que se acercaba a ella. Cuando estuvo apenas a unos centímetros, él abrió sus manos, y salieron miles de estrellitas de mar. La muchacha  ya no dudó y se enamoró locamente.»

Esta historia nos da a entender que esa realidad que está más allá de las nubes que es un Ser Eterno, Fuente de todo Amor y Vida se manifiesta a través de la naturaleza y de nuestra historia personal. ¿Entonces esa realidad eterna que en cada religión y cultura se llama de diversas maneras es el mismo Dios? Sin entrar en diferencias entre religiones, yo afirmo que sí. Esa experiencia de lo Absoluto, de una realidad que es Otro, que es inconmensurable, infinito y eterno, es común. Es algo propio y específico del ser humano por excelencia.

Para civilizaciones rodeadas de montañas y de interior, han expresado estas vivencias a partir de sus bosques y montañas. Para habitantes cercanos al mar, sus símbolos tienen que ver con su entorno cercano.

Las personas tenemos necesidad de personalizar esta Realidad Eterna, esta Fuerza de Vida, Origen y Fin.

Como decía Mahatma Ganhdi: » El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan». Que no sean las religiones motivos de violencia entre nosotros, porque entonces hemos dejado de andar por estelas de amor y paz. Si tiene sentido que el ser humano se agrupe, es para esto.